
Cuando un cliente me dice que le falta disciplina, casi siempre le pido que describa qué siente en el cuerpo justo antes de aplazar la tarea. La respuesta casi nunca tiene que ver con la voluntad: tiene que ver con una activación del sistema nervioso que llegó antes que el pensamiento.
El coaching holístico parte de una idea simple: el cuerpo procesa el estrés más rápido que la mente lo interpreta. Por eso, trabajar solo con estrategias cognitivas deja fuera la mitad del problema.
Unos minutos de respiración regulada antes de una conversación difícil no son un lujo de bienestar: son parte del trabajo. Cambian literalmente qué opciones tiene disponibles el cerebro en ese momento.
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